
Confieso que no era mi intención esta tarde tocar este tema, pensaba hablar de la desastrosa Política Exterior en la que nos tiene sumidos ZP. Pero al leer en diferentes periódicos digitales la agresión que anoche se perpetró contra el periodista y director del informativo Diario de la Noche de Telemadrid, Hermann Tertsch, quisiera dedicar mi entrada a los ataques sufridos por este insigne periodista. Una agresión por la espalda, de noche, una agresión cobarde,un atentado contra la libertad de opinión.
Todo empezó hace unos días cuando Hermann fue increpado y llamado asesino por "El gran Wyoming" presentador del Intermedio en La Sexta (también denominada La Secta), por un comentario que había realizado en su programa de Telemadrid sobre el secuestro de los tres cooperantes españoles: " si pudiera matar a quince terroristas de Al Qaeda para liberar a tres compatriotas secuestrados lo haría sin dudar".
Todas estas descalificaciones y montajes que realizó el sr Monzón en su programa, sin lugar a la duda ha sido el desencadenante de esta agresión. Está visto que estos monigotes de la ceja,estos seudoperiodistas,son defensores a ultranza del denominado pensamiento único, y que todo lo que huele a libertad de opinión les produce sarpullidos y alergia. Quieren controlar a toda costa todos los medios de comunicación, por eso cuando un periodista es crítico con el poder socialista establecido lo primero que hacen es como si fueran perros de presa atacar sin cuartel, denigrando y humillando al contrario.
Son cobardes porque se enfrentan a aquel que no les va a hacer nada, critican o parodian a La Iglesia, a los periodistas que no son de su cuerda,........ Pero me gustaría verlos o parodiar a las dictaduras socialistas o a los islamistas por ejemplo, pero no no hay relaños para hacerlo.
Se dicen abanderados de los pobres, de los excluidos, pero todos ellos están al calor del Estado, chupando de las subvenciones, como si de parásitos se tratara.
Hoy me solidarizo con Hermann, un periodista valiente, y declaro igual que lo hizo él, que si para liberar a unos compatriotas tuviera que acabar con las vidas de esos terroristas no me importaría. Porque señores seudo pacifistas, no se si se habrán dado cuenta que estamos inmersos en una guerra no declarada, donde por una parte está nuestra cultura occidental (con sus pros y sus contras, con su libertad de expresión, con nuestra cultura en definitiva), y por el otro la amenaza islamista con todas sus restricciones. Nos jugamos mucho, y no me gustaría por nada del mundo que nuestra cultura, nuestro modo de vida fuese eliminado, y acabar bajo el yugo de la sinzarón y la intolerancia. Yo también soy Hermann Tertsch.