"La libertad no tiene su valor en sí misma: hay que apreciarla por las cosas que con ella se consiguen".
Ramiro de Maeztu (1875-1936).

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martes, 6 de octubre de 2009

Bienvenidos al maravilloso mundo del PLAN E


Nos encontrabamos en plena crisis económica y en esto se puso a trabajar el maravilloso laboratorio de ideas de nuestro presidente ZP. Y, ¿cual fue el resultado?. Pues no fue otro que la ocurrente idea de dar 8.000 millones de euros a los ayuntamientos españoles. ¿Para qué?. En muchos casos para realizar obras sin sentido, como levantar aceras y volverlas a reparar. Todo ello encaminado al más absurdo de los despilfarros monetarios.
Éstos que criticaban el modelo basado en el ladrillo, y en el que se apoyaron durante la primera legislatura para presumir del creciminto económico de España (estabamos en la Champions), y no se atrevieron entonces a proponer una altenativa, éstos mismos pensando que el modelo keynesiano de apoyo a la obra pública por sí sólo nos permitiría salir de la situación de recesión en que nos encontrábamos entonces y por desgracia aún la padecemos (y lo que nos queda estando ZParo).
Y es que claro poner el ejemplo de como se salió de la Depresión del 29 no sirve para ahora. Es más, Estados Unidos no salió de la Gran Depresión sólo por la obra pública, el gran repunte se produjo como consecuencia de la II Guerra Mundial y la posterior ayuda a la reconstrucción europea promovida por el Plan Marshall.
Esto no quiere decir que apoye el remedio belicista como salida a la crisis. Más bien lo que defiendo es que existen otras alternativas basadas en el apoyo a las pymes (verdadero motor de nuestra economía), y en el incentivo al consumo a las familias como forma de tirar de la Demanda.
Pues bien, este Plan E ha sido un mero parche, como si a un enfermo de cáncer se le recetase una simple aspirina o un calmante. A los únicos que ha beneficiado seguro ha sido a quienes han tenido que fabricar los voluminosos carteles que "lucen" nuestros pueblos y ciudades, y que en muchos casos ha supuesto el coste de dicho cartel mayor importe que la obra a realizar. Ésta es la vergüenza. Por otro lado los ayuntamientos han tenido que adelantar parte del importe total de las obras, y a fecha de hoy el Gobierno no ha pagado aún el resto.
En resumen, nos encontramos ante unas obras meramente publicitarias, hechas en muchos casos sin tener una base racional, y que al final repercuten en nuestros bolsillos, que es de donde se nutren los ingresos del Estado. Un Estado cada día con más voracidad recaudatoria, sacando el dinero no de las clases sociales más pudientes, sino de la cada vez mas maltratada clase media española. Un Gobierno que se dedica a dar dádivas por doquier como si el dinero saliera de la nada.
Y lo que nos queda por padecer, que Dios nos pille confesados, porque con éstos no vamos a ningún sitio, bueno si, a la ruina de España.
Invito a los posibles lectores a reflexionar sobre nuestra situación y a dejar plasmadas sus inquietudes.